Llegada de un bebe

Es cierto que la llegada de un bebé al hogar produce cambios de forma inevitable, pero no por ello nuestras mascotas deben sufrir aspectos negativos de esta maravillosa llegada.

Hablamos del caso de los perros que suelen ser los que más preocupación generan, puesto que es un fiel amigo curioso, muy cercano y que está muy ligado a la familia y a la relación de la misma.

Si nuestro perro está bien educado, sabe las reglas básicas de saludar con tranquilidad, sentarse, etc, no tenemos de qué preocuparnos, y si no fuera así, tenemos 9 meses por delante para trabajar su educación antes de la llegada del bebé.

Los perros pueden ser no solo el mejor aliado con nuestros niños, sino los mejores amigos, guardianes y niñeras espectaculares que darán a nuestros hijos una de las mayores vivencias que pueden tener, crecer junto a animales.

Si nos situamos a 2 o 3 semanas de la llegada del bebé, sentar las bases desde el principio nos ayudará mucho. Es conveniente tener ya la cuna, los pañales y los productos que vayamos a utilizar, de forma que nuestros peludos puedan acostumbrarse a esos olores antes de la llegada del bebé.

Todo lo que avancemos antes lo tendremos ganado una vez tengamos al pequeño en casa. Hablamos no sólo de olores, sino del posible cambio de ubicación de muebles, de horarios,.. Cualquier cosa que podamos tener en cuenta nos ayudará a preparar a nuestros perros para recibir al bebé con la mayor tranquilidad.

Una vez llegado el día, deberemos haber dado un paseo con ellos de forma que ante la llegada de la madre y el pequeño no sumemos el nerviosismo por no haber salido a la calle y podamos tener una entrada tranquila y sosegada.

Es conveniente que la madre, no habiéndola visto en un par de días, los salude antes sin el bebé ya que tendrán muchas ganas de verla, es importante que el saludo sea muy tranquilo y una vez ellos estén relajados entremos al bebé sin alzar la voz, ni realizar aspavientos,.. y nos situemos en una situación normal en casa como puede ser sentados en el sofá, dejando que lo huelan, sin apartarlos o realizar movimientos bruscos, siempre manteniendo un ambiente muy tranquilo.

 

Un poco después de la presentación y de que ellos se hayan mostrado cómodos y relajados (acostados, durmiendo, etc) podemos acercarnos a pasar unos minutos con ellos para que no se sientan desplazados.

Vamos a sentar unas bases de tranquilidad a la hora de acercarse al bebé, de relajación, de compartir con ellos toda la experiencia, dejarlos que estén presentes en las diferentes situaciones y seguir así formando parte de una familia que ahora cuenta con un miembro más. No olvidemos que los perros son animales de manada y somos su familia, por lo que sentirse parte de ella es muy importante para ellos y para nosotros.

Su relación se estrechará en las próximas semanas dando lugar a grandes experiencias y momentos inolvidables.

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